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FCCI Conversation Series: Colombia, Mónica Gómez López



[English translation below]


En el marco del programa Latin American Cultural Exchange Fellowship Colombia, Sofia Colmenares del Fine Cacao and Chocolate Institute (FCCI) lideró una serie de entrevistas a productores de cacao, productores de chocolate, chefs chocolateros, e investigadores, entre otros actores que participan o colaboran con la industria colombiana del cacao y el chocolate. En conjunto proporcionan una imagen inclusiva de la industria del cacao en Colombia; lo que conllevo a dar visibilidad a personas que no han sido consideradas en la narrativa, enfatizar la importancia de reconocer la calidad del cacao colombiano y revalorar la relación entre el cacao con la historia, el patrimonio y la cultura de Colombia. Las entrevistas han sido transcritas con el objetivo de compartir los aspectos más relevantes con los lectores de este blog.


Conoce aquí a Mónica Gómez López (Carlota Chocolat, Mariana Cocoa Export, Fundación Carlota)


Primera memoria del cacao: Durante su infancia en Venezuela, cuando viajó con su padre, quien a su vez era productor de cacao oriundo de Santander.  “Mi padre siempre nos decía ‘bueno hoy vamos para la playa’, pero en este recorrido de la playa siempre había cultivos de cacao, yo decía ‘¡wow! qué aburrido mi papá mezclando trabajo con la playa’, (...) esa memoria del cacao siempre fue porque a mi padre le apasionaba tanto ese trabajo y hoy en día me río de eso porque estoy actuando igual que mi padre.Primera memoria del chocolate: En Venezuela, preparado en las fincas donde su padre hacía las asesorías. Su reacción fue de disgusto. 

Procedente de San Vicente de Chucurí, capital cacaotera colombiana, Mónica Gómez López nació con el cacao en las venas. Su niñez se enmarca en las tierras cacaoteras de Paria, Venezuela, donde su padre trabajó por algunos años inmerso en temas de cacao. Egresada de la Universidad Santo Tomás en Bucaramanga como administradora de empresas agropecuarias, Gómez define su proyecto de vida en Colombia desarrollándose como catadora profesional de cacao y chocolate. La historia familiar, sobre todo el paterfamilias, define el vínculo de su actividad profesional a la fecha. De la mano de sus hermanas, Gómez López, es fundadora y socia de Mariana Cocoa Export (2003), Carlota Chocolat (2015) y Fundación Carlota (2020); un trío dinámico de empresas dedicadas a la comercialización de cacaos especiales colombianos, a la producción de chocolates especiales bean to bar y al desarrollo de conocimiento de pequeños productores de cacao, respectivamente.


La Fundación Carlota se configura como una iniciativa novedosa en el panorama colombiano, persiguiendo el desarrollo técnico y difundiendo asesoramiento a pequeños productores de cacao a lo largo y ancho del país. A la fecha, la fundación ha desarrollado proyectos de cooperación internacional con USAID y la Agencia de la GIZ en Colombia, involucrando más de 500 productores de cacao en un acercamiento al mundo sensorial. En visitas al Putumayo, San José del Guaviare y al Catatumbo, entre otros, vislumbran las oportunidades que ofrecen nuevos mercados y se disponen como puente entre los productores y sus contactos comerciales. Ante los desafíos de la pandemia, la Fundación trasciende a diseñar kits organolépticos para garantizar la continuación de su razón social y promover el desarrollo de una memoria sensorial entre los productores vinculados. Gómez celebra el alcance de la iniciativa por su implementación en zonas de conflicto, perpetuamente ignoradas por instituciones y con restringido acceso para visitas de campo, finalmente beneficiadas con acceso a educación sensorial


A continuación, seleccionamos fragmentos de la conversación con Mónica Gómez López para resaltar detalles previamente relatados. Algunas respuestas han sido ligeramente editadas, con autorización de la entrevistada, por motivos de claridad y comprensión escrita.


Sofia Colmenares: Si nos centramos específicamente en Colombia, ¿conoces un poco de la historia del cacao y del chocolate?

Mónica Gómez López: Si mira estas historias las cuenta mi padre, que hoy en día ya tiene 79 años y toda la vida de él ha sido el cacao, desde que salió de su carrera como agrónomo. El nos cuenta que antes de los años 50 en Colombia se sembraba cacao en el Valle del Cauca que hoy en día allá no hay casi cacao, lo que hay es caña de azúcar. Ahí iniciaron las primeras plantaciones de Colombia, en lo que fue todo el Valle del Cauca, Nariño y Huila, sí, digamos que fueron los departamentos más fuertes en producción de cacao. Luego, él nos cuenta que digamos en el transcurso de los años, ya en los años 80 más o menos, aparecen por las investigaciones: sembremos jardines clonales, agreguemos materiales universales. Y ahí es cuando empieza la federación nacional de cacaoteros, qué es la fuerza aquí en Colombia en tema de investigación, a crear nuevos clones, (...) empezaron a abrir más investigación, más departamentos y fuertemente iniciaron en San Vicente de Chucurí donde empezaron a montar los primeros centros de investigación a nivel nacional (...). Entonces digamos que en Colombia hace 50 años atrás, pues el cacao realmente inicio fue en el Valle del Cauca, sus primeras plantaciones.


SC: ¿Por qué decidiste convertirte en catadora profesional de cacao? Y ¿cómo te formaste para ejercer este oficio?

MGL: Nosotros cuando llegamos a Colombia vimos cómo los mercados que estábamos buscando nos están ya empezando exigir, eso fue más o menos en el 2006, nos empezaron a exigir un poquito de calidad, trazabilidad, sabores, más arriñonamiento, todo ese tema en términos del cacao en análisis físico. Y decíamos bueno en Colombia en esa época nadie, no había ni una escuela ni siquiera universidades [para estudiar la calidad de cacao] (...). Me tocó salir de Colombia, me fui al país más cercano también por el idioma cuando eso pues el inglés no lo trabaja muy bien, me fui a Ecuador. Ecuador fue el primer país que me abrió las puertas, estuve en el INEA en Pichilingue, Ecuador donde con ellos estuve un año trabajando en el laboratorio que hoy es fuerte en café y cacao y allá me formé grandes profesores, profesores con mucha experiencia. Luego volví a Venezuela conocí a una gran profesora, Gladys Ramos, muy reconocida en el país de Venezuela que también fue mi profesora, comparto con ella experiencias todo el tiempo. Entonces me fui formando en otros países para llegar a Colombia y poco a poco cada vez me voy formando más, este mundo sensorial siempre hay que estarse uno actualizando mirando qué normas están saliendo, que están haciendo otros países. Ya que en Colombia digamos, no hay tantas normas establecidas en la parte sensorial entonces, he llegado a Colombia con toda esa retroalimentación, todo ese ejercicio que hice afuera y es la forma como he iniciado aquí en Colombia. Yo estuve en un gran proyecto aquí en Colombia en Santander con la Universidad Industrial de Santander, la UIS, con la federación y fue el primer panel que formamos, se formó el laboratorio que hoy en día existe en la federación. Tengo el orgullo decir que fui una de las primeras que le dije esto es cacao, esto es amargo, astringencia, de nuestros licores, entonces de ahí ha iniciado el proceso y dijimos bueno ya sé cada vez voy aprendiendo más, y eso es lo que siempre enseñado, me encanta enseñar, lo disfruto y ver las caras de las personas cuando ven que la final de este proceso hay resultado. Entonces para mí es un orgullo decir que en el país soy una de las fuertes en el tema de capacitar a muchos productores del país.


SC: ¿Cuál cree que es el futuro de los pequeños chocolateros en Colombia?

MGL: Pues yo he dicho que el futuro está afuera, si. Digamos que Colombia internamente, vendemos sí, yo agradezco a todos las personas que creen en mi marca, les gusta Carlota. Pero la cultura colombiana poco a poco se va haciendo. Lo que estamos haciendo como fundación para el consumidor, vamos a abrir nuestro centro de experiencia más o menos en septiembre (2021), es un centro experiencia donde queremos empezar a dar cultura cacaotera, chocolatera, que aprendan de chocolate porque tenemos que crear cultura, tenemos que hacer muchos ejercicios de degustación y eso, para que el consumidor empiece a cambiar un poco el chip, no es fácil cambiar cultura de un chocolate tan dulce, a un semiamargo pero poco a poco ya tengo mis clientes fijos, mis clientes mensuales, pero necesito más clientes consumidores Colombianos. Entonces el futuro yo lo veo más afuera, hemos tenido la oportunidad de exportar, nos va muy bien exportando barras de chocolate, no es de volumen porque somos pequeños pero hay que salir, darnos a conocer y vender afuera. Porque el consumo afuera ya hay una cultura más rápida, avanzada digámoslo en este tipo de conocimientos y que aprecian más este tipo de chocolate.

SC: ¿Podrías compartirme un poco más sobre el centro de experiencia que mencionas?

MGL: (...) lo que vamos a iniciar en este centro experiencia es formar una ruta del cacao y chocolate para llevar a la gente, a turistas consumidores apasionados al cacao, llevarlos a fincas cercanas aquí en Santander que conozcan de un recorrido como un productor hace un proceso, hasta dónde lo lleva y nosotros los que transformamos de ahí en adelante que seguimos, qué hacemos. Entonces este centro experiencia es de crear cultura, educar, educar muchos paladares que conozcan de maridaje, de catas, degustaciones. Tengo aliados importantes que me van a acompañar en todo este proceso porque lo que queremos es promocionar. Vamos a estar ubicados en Girón, Santander en el casco antiguo (...) y queremos que todo el que venga se vaya con un conocimiento y que le apasione, le guste cada día más el cacao de Colombia. Porque vamos a hablar de todo Colombia, (...) a tratar de tener todos los departamentos aquí en mi centro de experiencia


SC: ¿Te gustaría reconocer a algún miembro del gremio en Colombia?

MGL: Si, (...) tengo muchos productores que la verdad me enorgullece ver lo que hoy en día son. Los vi desde un principio y lo que son hoy llevan un avance grandísimo. En el mundo del chocolate creo que estamos todos en un mismo nivel de tema de calidades, conceptos, y eso de verdad se lo agradezco mucho a mis padres. La verdad para mi la persona, mi padre, siempre le doy las gracias a él por llevarme a este mundo del cacao e inculcarnos mucho la cultura cacaotera en Colombia, él es la persona que más ha insistido. Al principio me provocaba trabajar en otra cosa pero él hizo todo todo hasta que logramos fortalecer la empresa y lo que somos, somos gracias a él realmente la persona que más admiro, porque la pasión que él le tiene al cultivo de cacao y a su país es muy grande.



Para consultar la transcripción de esta entrevista en español, haga click aquí. El Fine Cacao and Chocolate Institute (FCCI) y Sofia Colmenares (LACE 2021-2022) agradecen la participación de Mónica Gómez López por su invaluable contribución a este proyecto de investigación.



 

Within the scope of the Latin American Cultural Exchange Fellowship Colombia, the Fine Cacao and Chocolate Institute’s (FCCI) Sofia Colmenares spearheaded a series of interviews with cacao producers, chocolate makers, chocolatiers, and researchers, amongst other stakeholders, that participate in or collaborate with the Colombian cacao and chocolate industry. As a whole, they provide a detailed review of the cacao industry in Colombia; this was achieved by providing visibility to people generally dismissed in popular narrative, emphasizing the importance of recognizing the potential quality of Colombian cacao, and reevaluating the relationship of cacao with Colombian history, heritage, and culture. Interviews have been transcribed with the objective of sharing the most relevant information with the readers of this blog.


Meet Mónica Gómez López (Carlota Chocolat, Mariana Cocoa Export, Fundación Carlota)


First memory of cacao: During her childhood in Venezuela, while traveling with her father, who used to be a cacao farmer in the area of Santander. “My father would tell us ‘we are going to the beach today’, but on that journey to the beach there were always cacao farms we would visit and I’d think ‘Wow, my dad is so boring mixing work with the beach’. (...) I associate that memory of cacao with my father’s passion for his job, and nowadays I laugh because I act the same way my father once did.First memory of chocolate: In Venezuela, prepared in the farms where her father worked as a consultant. Her initial reaction was of disgust.

A native of San Vicente de Chucurí, the Colombian cacao capital, Mónica Gómez López was born with cacao running through her veins. Her childhood took place in the cacao farming lands of Paria, Venezuela, where her father worked for a few years in the sector. As a graduate from the agricultural business administration program at the Universidad Santo Tomás in Bucaramanga, Gómez defined her life project in Colombia as a professional cacao and chocolate taster. Her family history, well-established by its own patriarch, defined her connection with her professional path. Along with her sisters, Gómez López is a founding partner at Mariana Cocoa Export (2003), Carlota Chocolat (2015), and Fundación Carlota (2020); a dynamic trio of businesses dedicated to the commercialization of specialty Colombian cacao, the production of bean to bar chocolate and the development of skills with small cacao producers, respectively.


The Fundación Carlota configures itself as a novel initiative in the Colombian landscape, pursuing technical development and training small cacao producers all along the country. To date, the non-profit has developed international cooperation projects alongside USAID and the Agency of the GIZ in Colombia, engaging more than 500 producers in sensory trainings. During visits to Putumayo, San José del Guaviare and Catatumbo, amongst others, they are quick to highlight the opportunities offered by new markets and offer themselves as a bridge between producers and their commercial partners. Faced with the challenges of the pandemic, the non-profit evolved to develop tasting kits, to guarantee the continuation of their mission and promote the development of a sensory memory with producers. Gómez celebrates the scope of the initiative for its implementation in conflict areas, which have been perpetually ignored by institutions and where access for in person training remains restricted, to be finally benefited with sensory education.


We have selected fragments of our conversation with Mónica Gómez López to highlight them below. Some answers have been modified slightly, with authorization of the interviewee, for clarity and written comprehension.


Sofia Colmenares: If we focus specifically in Colombia, are you familiar with any details regarding the history of cacao and chocolate?

Mónica Gómez López: Yes, these are the stories my father tells me. He is 79 years old now, and his whole life has revolved around cacao, since he graduated as an agronomist. He tells us that in Colombia, before the 1950s, cacao would grow in the Valle del Cauca, where there is barely any left nowadays, what they have there now is sugarcane. The first cacao farms started there, in the regions of Valle del Cauca, Nariño, Huila, those were the departments with leading cacao production. Later, he tells us that as years passed, around 1980 more or less, with the research carried out new initiatives surge. It is during this period that the Federación Nacional de Cacaoteros, which is the leader in Colombia in terms of cacao research, started to create new clones, commence more research projects, and began to strongly establish itself in San Vicente de Chucurí, where they built the first national research centers (...). So we could say that in Colombia, 50 years back, well cacao was really strong in the Valle del Cauca.


SC: Why did you decide to become a professional cacao taster? How did you study to prepare yourself for this career?

MGL: When we settled in Colombia we saw that the markets we were interested in, around 2006, were starting to demand some quality, traceability, flavors, everything to do with cacao in terms of its physical analysis. And we realized that in Colombia during that time there weren’t any educational outlets or colleges [to study cacao quality] (...). I had to leave Colombia, I traveled to the nearest country because of the language, because I was not comfortable with English, so I moved to Ecuador. Ecuador was the first country to open its doors to me. I attended the INEA in Pichilingue, Ecuador, where I worked for a year in a laboratory that specialized in coffee and cacao, and I learned from great mentors, professors with a lot of experience. Then I returned to Venezuela where I met a great teacher, Gladys Ramos, very well known in Venezuela, and whom I continue to share experiences with nowadays. So I continued to learn in other countries little by little, to return to Colombia and in this sensory world it is important to continue to update oneself with new regulations and with the work that is being done in other countries. Given that Colombia does not have well established guidelines in terms of the sensory aspect of cacao, I arrived with the knowledge I gained overseas, and this was my foundation for the work I began in Colombia. I participated in a large project here in Colombia, in Santander, with the Universidad Industrial de Santander, the UIS, with the federation and it was the first panel formed, where the federation’s first laboratory was established. I am proud to say that I was one of the first to tell them ‘this is cacao, this is bitter, astringent’ with our own liquors, and from there the process has evolved and I continue to learn more. That is what I have been teaching. I love to teach, I enjoy it, and to see the faces of students when they see the results of the training. So for me it is an honor to say that in-country I am well established in the area of training cacao producers.


SC: What do you think the future holds for small chocolate producers in Colombia?

MGL: Well I believe that the future is outside, yes. You see, within Colombia we sell, yes, I am thankful to every person who supports my brand, who likes Carlota. But Colombian culture has to be built little by little. What we are doing as a non-profit for the consumer, is we hope to open an interactive area in September (2021) for consumers to learn through experience, where we want to share cacao and chocolate culture, for them to learn about chocolate with tasting exercises, so they can start changing their mindset. It's not easy to switch from a sweet chocolate to a dark chocolate, but little by little I have my loyal customers, my monthly customers, but I need more Colombian clients. So I see the future outside, we have had the opportunity to export and we have been very successful exporting our bars, not volume wise because we are very small, but it's important getting out there, making ourselves known and selling outside. Because consumers outside have already established an advanced culture in this area and they appreciate this type of chocolate more.


SC: Could you share more details about the experience center you mentioned?

MGL: (...) what we hope to show in the experience center is a cacao and chocolate route that people can visit, for chocolate loving tourists to visit nearby farms in Santander, to familiarize themselves with the role of the farmer and the later steps in production too. So this experience center is for creating culture, to educate a lot of palates to become familiar with tastings. I have important allies in this process because the goal of this process is promotion. We will be located in Girón, Santander, and we want all our visitors to leave with knowledge and passion for Colombian cacao. Because we will teach about Colombia as a whole, (...) and try to have every department here at the experience center.


SC: Would you like to highlight the work of anyone in the Colombian cacao and chocolate sector?

MGL: Yes, there are many producers whom I am deeply proud of to see their work now. I saw them from the start, and where they are today has been a tremendous change. In the world of chocolate I feel we are all at the same level in terms of quality, concepts and I owe that to my parents. For me, my father is the person whom I owe my thanks to, I am grateful to him for leading me to this world of cacao and for teaching me about Colombian cacao culture, he is the person who has encouraged me most. At first I was tempted to work in another sector, but he did everything in his power to strengthen the business- we owe what we are to him and he is genuinely the person I most admire, because the passion he has for cacao and for his country is unmatchable.


To read the full transcript of this interview in Spanish, click here. The Fine Cacao and Chocolate Institute (FCCI) and Sofia Colmenares (LACE 2021-2022) are grateful for Mónica Gómez López’s participation and invaluable contributions to this research project.

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